Centro de Investigaciones Avanzadas en Biomedicina (CIAB-UdeC): el polo de investigación en estudios de equivalencia terapéutica único en Chile.

      

Por Jorge Fuetealba A.

Director del Departamento de Fisiología de la FCB y Director Técnico del CIAB-UdeC

Esta pandemia ha puesto de manifiesto la importancia que representa tener o generar capacidades científicas (humanas y de equipamiento) para tratar de resolver las urgentes necesidades que nuestros ciudadanos demandan de las ciencias, los investigadores y la academia.

Los centros nacionales de investigación básica y aplicada de países desarrollados se han erguido como una decisión estratégica de políticas públicas y de la voluntad franca de las instituciones de participar en ellas. Esta decisión, qué duda cabe de ello, ha permitido fortalecer su desarrollo social y económico, basándose en el impulso de la generación de conocimiento en todos los ámbitos del saber. Prueba de ello son los centros de investigación en España (CNIO: Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas; CNIC: Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares; El Instituto Cajal, entre otros), en Alemania (Max Planck por mencionar solo uno) y en Francia (Instituto Pasteur, por ejemplo). También claros ejemplos de aquello son el Western Governors University (Incorporación del modelo basado en competencias), o en la McMaster University School of Medicine y la introducción del aprendizaje basado en Problemas (PBL), muestran que la investigación hecha con decisión y firme voluntad puede impactar desde la biología y la salud hasta los ámbitos docentes más innovadores; de nuevo, decisión y voluntad.

En Chile, el Centro de Investigaciones Avanzadas en Bioequivalencia (CIAB-UdeC), fue una iniciativa impulsada y liderada por el Dr. Luis Aguayo Hernández a finales de la década del 2000, con el objetivo de generar una estructura multidisciplinaria que agrupara a las ciencias básicas con las clínicas, en un esfuerzo conjunto por ofrecer alternativas a los problemas de la sociedad. Uno de los logros más importantes de esa iniciativa, ha sido el instalarse como un polo de investigación en estudios de equivalencia terapéutica de medicamentos genéricos y similares farmacéuticos, con sus respectivos medicamentos originales.

Esto representó un hito a nivel nacional, ya que la Universidad de Concepción en conjunto con el Hospital Regional Guillermo Grant Benavente, lograron constituirse en el único centro certificado para realizar este tipo de estudios clínicos fuera de la Región Metropolitana (este año cumple 10 años de acreditación continua).

Producto del trabajo de un grupo de profesionales de excelencia, entrenado y certificado en Normas de Buenas Prácticas Clínicas (GCP), se conformó un equipo inédito en el país compuesto por 4 médicos, 3 enfermeras, 5 farmacéuticos y 2 bioquímicos, quienes han logrado elaborar y ejecutar cerca de 12 estudios clínicos y asesorías farmacéuticas solicitados por laboratorios farmacéuticos nacionales e internacionales como, por ejemplo: Laboratorio Chile-TEVA; Lab. Pasteur (Chile), y Lab. Synthon.

Se trata de una importante oportunidad de negocios, pero, más importante aún, es la posibilidad de formar recurso humano altamente especializado en investigación clínica. Además, el CIAB ha permitido la formación de jóvenes médicos en investigación clínica, el apoyo para la formulación y presentación de proyectos, la posibilidad de obtención de becas para estudiantes de postgrado, el desarrollo de nuevas metodologías analíticas para la determinación de fármacos, el aseguramiento de calidad de procesos y procedimientos, entre otros logros. Sin duda, un conocimiento y una capacidad articulada que hoy en día no existe en ninguna universidad en el país.

Recientemente, en enero 2020, discutimos en un seminario abierto a todo público, sobre las implicancias de la bioequivalencia, los nuevos marcos regulatorios, las políticas públicas de medicamentos y la importancia que ésta actividad tiene para que la población tenga acceso a medicamentos de calidad a menores precios. Como resultado el CIAB pretende ofrecer soluciones terapéuticas para recuperar la salud de nuestra población más vulnerable. La bioequivalencia, entonces, corrige la discriminación que privaba del acceso justo a tratamientos a una parte mayoritaria de la población.

El estremecedor caso de Borja, y la falta de acceso a un medicamento vital para él, son prueba fehaciente de la importancia de brindar acceso a alternativas terapéuticas certificadas que, más que como un bien de consumo, consideren a los fármacos como un bien sanitario de primera necesidad. El rol del CIAB-UdeC es generar las capacidades para producir en Chile medicamentos complejos, vacunas y medicamentos biológicos, propósito que también debería estar presente en las políticas del Estado y en las instituciones que generan y albergan el conocimiento.

Hoy, el CIAB-UdeC acaba de lograr un nuevo hito, al firmar un convenio de colaboración con el Laboratorio ROCHE-Chile, en el marco del proyecto Growth Real World Evidence (RWE). Con ello, podremos potenciar los desarrollos de investigación básica y clínica, junto con fomentar la formación de recursos humanos, lo que permitirá -a su vez- generar conocimiento orientado a apoyar la toma de decisiones en los ámbitos de la fármaco-economía y la terapéutica. Un proyecto que desde el inicio está impactando a las facultades de las Ciencias de la Salud de nuestra Universidad (Cs. Biológicas, Medicina, Enfermería y Farmacia,) y que esperamos sea una oportunidad para que nuestra Facultad de Ciencias Biológicas logre potenciar áreas de investigación, a la vez que potencia la generación de conocimiento básico y clínico que sea aplicable y transferible.

En sólo 2 meses, este convenio ya ha permitido realizar un Seminario Internacional de Medicina Basada en Evidencia, que contó con la participación de la Dra. EU Alda Orellana de la Facultad de Enfermería y la QF Marcia Yzoard, integrante de CIAB-UdeC. Adicionalmente, se ha incorporado a dos estudiantes de Química y Farmacia, que desarrollan sus trabajos finales de carrera en los ámbitos del mencionado convenio.

Cimentar esta naciente alianza entre la Industria Farmacéutica Internacional y la Academia, nos obliga a dar lo mejor de nosotros para fortalecer nuestro estándar de rigurosidad y de calidad en la investigación. Sin duda que este tipo de iniciativas colaboran con enfatizar en la importancia de abrir oportunidades a los jóvenes investigadores que estamos formando, dar soluciones a los problemas que aquejan a nuestra sociedad. Promover el fortalecimiento de los actuales centros de investigación, velar por la excelencia, y propiciar la transdisciplinariedad, son las herramientas que el buque necesita para llegar a buen puerto, y ese rol….es de todos!.