En 9 años muertes por Creutzfeld Jakob llegan a 103
Biobío registra la tasa más alta de enfermedad degenerativa del cerebro
Fundación de la zona que analiza estos casos trabaja en un proyecto para generar protocolos y tener un catastro real de la enfermedad.
Pérdida de la visión y la memoria, además de problemas para caminar, fueron los primeros síntomas que presentó Juan Carlos Arrepol (60) antes de ser diagnosticado de Creutzfeld-Jakob, una enfermedad degenerativa del cerebro que lleva inevitablemente, en un plazo de dos meses a un año, a la muerte de las personas que lo padecen.
La variante más conocida de la enfermedad es aquella conocida como el “Mal de la Vaca Loca”. Si bien se puede pensar que la condición que causó en enero la muerte de Arrepol (la primera de 2017) es algo excepcional, la estadística que mantiene el Ministerio de Salud (Minsal) da cuenta que no es así. La Región del Biobío tiene la tasa de incidencia más alta del país y 10 veces mayor a la que se da internacionalmente. A nivel mundial, ésta es de un caso por cada un millón de habitantes.
El registro del Minsal da cuenta que entre 2007 y 2015 (octubre de ese año) han fallecido un total de 103 personas debido a esta enfermedad neurodegenerativa. En cantidad, sólo es superada levemente por la Región Metropolitana (ver infografía).
CATASTRO
Debido a esta situación la Fundación de Enfermedades Neurodegenerativas (FEN), entidad formada hace tres años en la zona, inició un trabajo que busca generar protocolos y la detección del gen o la mutación genética que provoca la enfermedad en las personas, como también un método de diagnóstico mejor y un tratamiento a largo plazo.
Para lograr eso, el presidente de la fundación, Gonzalo Sièyes, contó que se trabaja con profesionales del Institute National de la Recherche Agronomique (INRA) de Francia, del Hospital Clínico de Barcelona, del Hospital Guillermo Grant Benavente y de la Universidad de Concepción para averiguar e investigar las causas de la enfermedad en Chile.
“Es preocupante la situación. Incluso a nivel internacional llama la atención que se tengan estos índices tan altos”, contó Sièyes.
La doctora en Ciencias Biológicas del INRA, Carola Muñoz, expuso que las cifras alarmantes en la región los movió para impulsar que en el país se comience a realizar este tipo de investigaciones. Uno de los principales puntos a determinar es la cifra de casos, ya que a pesar de que el Minssal tiene un registro, este no contendría todos los casos que ocurren en el país.
“Se debe tener una cifra real de lo que está sucediendo y también conocer el origen de la enfermedad”, contó la profesional que lleva casi 7 años trabajando en la investigación de este mal.
En esa línea, el presidente de la FEN contó que están “postulando a un fondo público para realizar un catastro nacional de esta enfermedad priónica, con el fin de detectar el real número de casos que hay (en el país)”.
ATACA DE FORMA RÁPIDA
Más del 70% de los casos ocurridos en 2015 eran personas entre 50 y 69 años edad. En plazos que pueden ir de dos a 12 meses, las personas afectadas van viendo deteriorada su capacidad motriz, de memoria y del sistema nervioso en general.
Mónica Avilés, esposa de Juan Arrepol, contó que los síntomas de su marido se presentaron de forma rápida, ya que después de un par de horas de haber ingresado a un recinto hospitalario, él perdió toda capacidad de conocimiento de su familia. “Duró26 días hospitalizado y falleció el 30 de enero”, contó la mujer.
El mal de Arrepol se habría originado de forma esporádica, tal como ocurre en el 85% de los casos, en los que se desconoce la causa. La enfermedad también se puede contraer de modo infeccioso (al consumir o adquirir esta proteína infecciosa), o de forma genética, cuando una persona hereda el riñón anormal de uno de los padres.
Fuente: Lorenzo Parra Ramírez, Diario el Sur.
Link Directo a la nota en Diario el Sur.
Nota también publicada en BioBioChile.cl
