En el marco de la realización del XLI Congreso Anual de la Sociedad de Farmacología de Chile que se realizó en la Universidad de Concepción, destacados científicos analizaron en contexto nacional.
· Los problemas del acceso a los medicamentos, la regulación de precio y la estimulación a las políticas de bioequivalencia fueron abordadas por los expertos, quienes abogan por una mayor intervención del Estado en esta materia.
En medio de la compleja situación que vive el país, producto de las movilizaciones que exigen mejoras sociales, la Universidad de Concepción fue sede de la cumbre anual de la Sociedad de Farmacología de Chile (Sofarchi), que convocó a más de 200 expertos nacionales e internacionales en el área. Sin soslayar el escenario local, algunos de los expertos, científicos de renombre internacional, se refirieron al acceso a los medicamentos en Chile, uno de los puntos que ha sido ampliamente cuestionado por la ciudadanía.
En este sentido, Sir Salvador Moncada, médico hondureño radicado en Londres quien fue nombrado caballero por la Reina Isabel II en 2010 por sus aportes a la ciencia, los cuales los llevaron a ser, incluso, candidato al Premio Nobel de Medicina en 1998; fue uno de los conferencistas principales del Congreso Sofarchi.
Sobre la realidad inglesa, el destacado científico expuso que “en Inglaterra el Servicio Nacional de Salud compra el medicamento a la casa farmacéutica, negocia un precio razonable y lo da a los usuarios del Sistema Nacional de salud. La gente no tiene que ir a comprarlo en la farmacia, sino que uno lo paga con los impuestos”.
Moncada detalló que “hay medicina privada también, pero la cobertura nacional es para los 60 millones de ingleses. Nosotros pagamos los impuestos según el salario, el máximo que se paga es de 40% para los sueldos más altos y de ahí va bajando, al punto al que hay gente que no paga impuestos, pero tiene derecho al Servicio Nacional de Salud. El Estado está encargado de velar por la salud”.
Sobre la situación chilena, comentó que “la privatización excesiva y la desregulación excesiva han creado una situación de desigualdad, diferencias sociales muy grandes en la cual hay un grupo de la población que puede comprar todo lo que quiere y hay una población muy grande que no puede comprar nada”. Agregó que “la discusión es cuál es el papel del Estado en todo esto”, puntualizó.
En relación a la visión que existe sobre Chile en el extranjero, indicó que “nos están diciendo todo el tiempo que el experimento chileno ha sido un éxito. Si lee las revistas económicas en países como Estados Unidos, las oficiales, han estado celebrando los logros del experimento chileno. Dicen es un país rico, que hay de todo y se destaca en América Latina. Nadie dice que Chile es uno de los países más desiguales del continente”.Sir Salvador Moncada postula que una de las formas de salir de esta condición es, justamente, fortaleciendo el desarrollo de la ciencia, “estamos viviendo en el siglo en el cual la ciencia va a hacer la diferencia.
La gente que hizo ciencia y que está haciendo ciencia va a tener sociedades que son las más avanzadas y las que tienen las mejores posibilidades de crear bienestar social, porque va a aumentar la productividad del trabajo, porque van a crear condiciones de vida mejor”. Agregó que “los países nuestros (Honduras y Chile) siguen invirtiendo mínimamente y no aprecian la ciencia. Se dice queremos ciencia, se crea un Ministerio a la ciencia, pero le quitamos el dinero; entonces, es una situación contradictoria. Tiene que haber un compromiso social general que diga queremos ciencia y que sea protegida, como siempre tiene que ser protegida la educación y la salud.
Hay cosas que tienen que ser un compromiso social permanente”, argumentó.Precios de los medicamentos: “tienen que estar regulado por el Estado”Otro de los conferencistas extranjeros que asistió al Congreso de la Sociedad de Farmacología de Chile, fue el Licenciado y doctor en Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, actual presidente del Instituto – Fundación Teófilo Hernando y Jefe del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de la Princesa (Madrid), doctor Antonio García.El experto señaló que, al igual que en el caso inglés, “en España tienen acceso a los medicamentos caros y baratos todo el mundo, porque el cien por ciento de la población está incluida en la Seguridad Social del Estado.
Luego la gente que tiene más dinero se hace seguros privados, porque a lo mejor quieren ir a una clínica más lujosa, pero todo el mundo puede tener una operación complicada en cualquier momento en un hospital público”, relató.Por otra parte, destacó la política española de promoción al desarrollo de medicamentos bioequivalentes, como una forma de disminuir los costos en este ítem. “La bioequivalencia, que son los estudios que permiten demostrar que la marca y el genérico tienen las mismas propiedades, hechos con rigor son muy económicos y permiten que los medicamentos se abaraten de una forma muy importante y que tengamos confianza en ellos porque están hechos con estudios científicos contrastados”.
Junto con estimular la generación de medicamentos genéricos desde el Ministerio de Sanidad, García indicó que, además, “se favorece la prescripción de fármacos más económicos, pero siempre que tengan la garantía de calidad que se exige a los genéricos, que son garantías que se aceptan por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y que es para todos los países de la Unión Europea”.Sobre el valor de los fármacos en ultramar, el académico de la UAM detalló que, a diferencia del contexto chileno, “eso está absolutamente regulado en Europa y en España, por supuesto. Es decir, los precios de los medicamentos no son libres, están negociados entre las compañías farmacéuticas y el Ministerio (de Sanidad).
El precio que se acuerda es inalterable y es igual en todas las regiones de Europa y en todas las regiones de España”.Sobre el modelo chileno de acceso a los medicamentos, García manifestó que “creo que es injusto porque hay mucha gente con un poder adquisitivo o económico mucho más pobre y que no va a poder acceder a los medicamentos en igualdad de condiciones que otros que tienen más riquezas. Yo creo que eso tiene que estar regulado por el Estado”, sentenció.