La próxima pandemia y la importancia de la responsabilidad ciudadana

Es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad. La resistencia a los antimicrobianos preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero también a los gobiernos, que han tomado conciencia del uso indebido y excesivo de los antimicrobianos –en particular los antibióticos, los antivíricos, los antifúngicos y los antiparasitarios– como el principal factor que determina la aparición de patógenos farmacorresistentes.

Es más, se proyecta que para el 2050, 10 millones de personas podrían morir anualmente por falta de medicamentos eficaces debido a esta resistencia, lo cual se enmarca en lo que la OMS ha clasificado como la próxima pandemia que tendremos que enfrentar.

Entonces, ¿cómo puede la población aportar para evitar el aumento en este problema de la resistencia? Preguntarse esto es fundamental, porque lo que se suele hacer ante cualquier malestar es caer en la automedicación o ir al médico y esperar una receta de antibióticos, en donde en muchos casos, es innecesario su uso. Es importante dar ejemplo y tomar conciencia que como usuarios del sistema de salud hay derechos que permiten exigir ciertas cosas, por ejemplo, un examen previo para corroborar que efectivamente el malestar requiere del uso de antibióticos porque la infección es producida por una bacteria.

También es importante tomar conocimiento de las diferencias entre una infección producida por una bacteria y la infección de índole viral, fúngica o parasitaria, especialmente en esta época en donde el virus sincicial, la influenza o el mismo SARS-CoV-2, causante de COVID-19, involucran a virus, por lo que los antibióticos son ineficaces. Existe esta idea de que los antibióticos sirven para combatir múltiples infecciones de manera efectiva, pero no es así y en muchos casos no se justifica su uso.

La formación de médicos y médicas también cobra relevancia en este punto, ya que, siendo los mayores prescriptores de antibióticos en salud humana, llama la atención que en sus años de formación tengan cada vez menos clases sobre esta materia. Por eso es vital que tanto profesionales como los beneficiarios del sistema de salud estén informados.

El llamado es a evitar la tormenta perfecta: más bacterias resistentes y la disminución de nuevos antibióticos en el mercado. La OMS ha intentado incentivar la generación de nuevos fármacos, sin embargo, no ha recibido la requerida atención por parte de la empresa farmacéutica. ¿La potencial razón? La obsolescencia. Se invierten altos recursos en la obtención de una nueva molécula que puede ser efectiva por un corto periodo de tiempo, ya que las bacterias se vuelven resistentes. Ante esta situación, informarnos es la responsabilidad que tenemos como ciudadanos ante una pandemia que se avecina de manera sigilosa y silenciosa, para así poder usar de forma eficiente a los antimicrobianos.

Dr. Andrés Opazo-Capurro
Profesor Asistente Facultad de Ciencias Biológicas
Laboratorio de Investigación en Agentes Antibacterianos (LIAA)
Universidad de Concepción, Chile