Escolares de séptimo y octavo básico pudieron construir su propio instrumento. Se trata del denominado “microscopio origami”, un diseño armable creado en la Universidad de Stanford en EEUU, que permite a los estudiantes armar sus propios equipos y observar estructuras a nivel celular
La iniciativa es impulsada por el Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UdeC y está orientada a alumnos de 6° a 8° básico de escuelas vulnerables del gran Concepción.
Más de 40 alumnos de la Escuela de Península de Tumbes de 7° Y 8° básico salieron ansiosos a recorrer el patio de su escuela a buscar insectos, plantas y otras especies. Dominados por la curiosidad, los estudiantes recolectaban todo lo que estuviera a su alcance para poner a prueba el microscopio que acababan de construir, instrumento que por primera vez los llevaría a abrir su mente a un mundo que no se ve a simple vista. Con los microscopios funcionando, los estudiantes pudieron observar muestras histológicas y otros organismos encontrados en su entorno.Estos niños fueron beneficiados con la entrega de un microscopio de papel Foldscope, conocido como el microscopio origami, gracias a un proyecto impulsado por los académicos Bárbara Inzunza, Teresa Caprile, Susana Poblete, Sylvain Marcellini y Roberto Elizondo, pertenecientes al Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) de la Universidad de Concepción.La iniciativa, denominada “Cien años, cien niños, cien microscopios”, es financiada por los Fondos Centenario de la casa de estudios del campanil y tiene por objetivo acercar y motivar a los escolares a descubrir el mundo microscópico de una forma entretenida, simple y original.La directora del Departamento de Biología Celular Teresa Caprile, detalló que “en la actividad les enseñamos como armar los microscopios y, junto con eso, les entregamos también muestras histológicas, tubos o pipetas para que puedan recoger cosas del ambiente”La docente comentó que la iniciativa apunta a despertar la curiosidad natural en los niños, “la idea es que puedan ver lo que a ellos les interesa. Ahora estábamos al lado del mar en Tumbes, entonces ellos querían ir a la playa a recoger bichitos que estaban en la arena”. La Doctora Caprile agregó que “con este microscopio queremos acercar la ciencia a los niños, es una herramienta para que puedan cambiar los hábitos, no quedarse sólo con la información que se les entrega si no que empiecen a resolver sus propias preguntas”.En tanto, la profesora de ciencias naturales del establecimiento, Mercedes Canales, indicó que “es muy entretenida la confección y los niños aprendieron bastante porque pudieron observar diferentes objetos al finalizar su construcción. Eso facilita el aprendizaje porque ellos ahora tienen su microscopio personal y cualquier cosa que les llame la atención la pueden mirar sin mayor dificultad”, señaló.Agregó que los escolares “estaban fascinados por el hecho de que ellos mismos lo habían construido. Al verlo funcionar les llamó la atención e inmediatamente fueron a buscar muestras para mirar través del microscopio. más microbios, bichitos y todo lo que encontraban”.Una de las niñas que recibió este instrumento Elsa Carrasco (14), alumna de séptimo básico A de la escuela de Tumbes, comentó que “me llamó la atención cómo se formaba el microscopio con puro papel. Me gustó ver por primera vez este mundo chiquitito, pude ver las muestras de cebolla, de tráquea de cerdo”.Bárbara Inzunza, docente del Departamento de Biología Celular de la FCB y líder del proyecto; explicó que la entrega de estos microscopios está orientado a alumnos de sexto a octavo básico, debido a que en el Curriculum Nacional entregado por el Mineduc, contempla la unidad “Célula”, enfatizando la estructura y diversidad celular. Con esta actividad se espera no solo motivar a los niños sino además contribuir en su formación escolar, detalló la académica.Esta es la segunda entrega de microscopios en el marco del proyecto “Cien años, cien niños, cien microscopios”, jornada en la que participaron los docentes Bárbara Inzunza, Teresa Caprile, Susana Poblete y Roberto Elizondo, acompañados por los estudiantes de post-grado Antonia Recabal, Carlos Farkas, Adrián Romero y Sergio López.Microscopio importado de Estados UnidosUna de las particularidades del proyecto, es que utiliza el modelo de microscopios creado en 2014 por Manu Prakash y Jim Cybulski, de la Universidad de Stanford (EEUU). La principal característica de este diseño, es que se trata de piezas plegables fabricadas en un papel de alta resistencia -por lo que es conocido como el microscopio “origami”- que permiten a cada usuario armar su propio equipo de observación.Gracias a estas cualidades, este instrumento tiene un costo de un dólar, muy inferior a los mil 500 dólares que cuesta un microscopio metálico, lo que ha permitido su uso masivo en países en vías de desarrollo.“Quienes crearon este microscopio lo basan en una especie de origami, en el sentido de que vienen todas las partes prepicadas, los alumnos sacan cada una de las partes, los lentes y adaptadores”, detalló la encargada del proyecto, Bárbara Inzunza. Agregó que “funciona igual que un microscopio básico, tiene una lente de 140 de aumento, entonces los estudiantes pueden observar estructuras a nivel de células y organismos que les facilitan el aprendizaje”.La docente del Departamento de Biología Celular agregó “involucrar a los niños en la construcción de su microscopio es un paso fundamental para motivarlos en el uso posterior de esta herramienta. Una vez que lo arman, les enseñamos a usarlo y eso fue super impactante para ellos”, expuso.El proyecto “Cien años, cien niños, cien microscopios” considera la entrega un centenar de microscopios Foldscope en distintos establecimientos educacionales de la región.