La Dra. María Inés Barría, académica del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, lidera un grupo de científicos que desarrollaron recientemente una cura para el virus hanta (José Luis Garrido, Felipe Bravo, Mario Calvo).
La investigación que se viene realizando desde el año 2014, es financiada a través de un Proyecto Fondef ID14I10084 y por recursos privados de la empresa estadounidense Ichor Biologics y se titula: “Desarrollo de anticuerpos terapéuticos humanos para el tratamiento del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH)”. Consiste en la creación de un medicamento biológico inyectable a base de los anticuerpos monoclonales de personas que han sobrevivido al síndrome cardiopulmonar por Hantavirus.
Para lograr el desarrollo del terapéutico, se tomaron muestras a pacientes que sobrevivieron a la infección, entre los cuales hubo algunos que poseían una mayor capacidad para neutralizar el virus, es decir, tenían una mayor resistencia a la enfermedad. De la sangre de cada paciente se extrajeron los linfocitos B, que son las células que fabrican los anticuerpos contra el virus y se fueron aislando por técnicas de biología molecular.
Este fármaco busca reducir al menos a la mitad el número de muertes por Hanta, ya que sirve como terapia para personas que presenten un cuadro grave de la enfermedad. “Entre Chile y Argentina se encuentra la cepa Andes del virus, una de las cepas más mortales y que genera gran preocupación a nivel mundial, ya que se puede transmitir de persona a persona”, explicó la Dra. Barría.
El terapéutico por ser en base a anticuerpos monoclonales tiene la característica de mantenerse (o Por la característica que posee el terapéutico como un anticuerpo monoclonal, este se mantiene) en circulación una cierta cantidad de semanas en el organismo, por lo que se podría utilizar como profiláctico (prevención) para el Hantavirus por un tiempo acotado, no como las típicas vacunas que duran años. Esto serviría para inmunizar por períodos de tiempo corto a personas que trabajan en zonas de alto riesgo donde se presentan estos brotes, de tal forma de prevenir el contagio de agricultores, trabajadores forestales, personal del ejército y personal médico tratante de la enfermedad.
“Se terminó con éxito esta fase del proyecto y lo que vamos a hacer ahora es postular a la segunda etapa del FONDEF. Ya contamos con el prototipo de laboratorio, por lo cual ahora seguiremos con la caracterización para poder llevarlo al comercio y al público en general”, señaló la investigadora.
El fármaco se encuentra en fase experimental en el National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, y se espera que a fines del 2019 se esté probando la eficacia del medicamento en los recintos hospitalarios del país, todo esto a un bajo costo para el público en general, considerando los altos costos de los actuales tratamientos.
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