Investigadores FCB desarrollan probiótico para intolerantes a la lactosa

La intolerancia a productos lácteos es una condición en que las personas no pueden digerir lactosa, esto debido a la escasez o muy bajos niveles de la enzima lactasa, lo que causa distintas molestias gastrointestinales, como náuseas, flatulencias o diarrea. Lo anterior es una problemática bastante frecuente a nivel mundial, encontrándose presente en un 80 a 100% de la población.

Ante esta problemática, que también causa un alto impacto en la población chilena, la Dra. Apolinaria García —docente del departamento de Microbiología e investigadora principal del Laboratorio de Patogenicidad Bacteriana de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UdeC—, detalla que “el pasado octubre de 2021 nos fue concedida una solicitud de patente realizada en 2019, que se llama ‘Cepa probiótica sintetizadora de la enzima lactasa para mejorar la metabolización de la lactosa”.

De lo anterior, utilizando dicha cepa —Lactobasilus Fermentus— desde el Laboratorio de Patogenicidad Bacteriana proponen desarrollar una bebida probiótica vegetal que promueve la actividad de la lactasa en el organismo.

Actualmente, las alternativas que se pueden encontrar en el mercado corresponden a capsulas o pastillas que contienen la enzima lactasa, pero que deben ser ingeridas previamente a consumir un producto lácteo. Otra opción son los alimentos “sin lactosa” —a los cuales en realidad solo se adiciona lactasa—y que limitan la búsqueda a productos con dicha modificación.

Al respecto, sobre las diferencias del probiótico con estos productos, la académica señala que “nosotros ingerimos un probiótico, que es un microorganismo y ese probiótico contiene la enzima. La gracia de probiótico es que lo ingieres como parte de tu dieta y eso te va generando un nivel de lactasa adecuado, cosa que cuando comas lácteos, ya esté lista en tu organismo”.

Cuando se ingiere un producto lácteo y este pasa por el intestino delgado —que es donde está la lactasa— de una persona que no posee intolerancia, la enzima lo hidroliza a glucosa o galactosa. Con los intolerantes no ocurre esto, sino que la lactosa pasa directamente a ser fermentada por los organismos propios y bacterias del intestino grueso, provocando los conocidos malestares.