Jóvenes investigadores de Facultad de Ciencias Biológicas ganan premio concurso «Desafío High Tech»

premio HighTech

Equipo ganador «Desafío High Tech 2015» categoría Base Tecnológica. De izq a der: Héctor Castillo, Dr. Sylvain Marcellini y Gastón Otárola

Gastón Otárola trabaja junto a Héctor Castillo en el Laboratorio de Evolución y Desarrollo, LADE, del Departamento de Biología Celular de nuestra Facultad de Ciencias Biológicas  en el desarrollo de un «Nuevo sensor de Dioxinas, Furanos y PCBs: Rápida activación de fluorescencia con máxima sensibilidad a nivel celular.» Esta investigación, realizada bajo la dirección del Dr. Sylvain Marcellini, obtuvo el primer lugar en el concurso tecnológico universitario organizado por IncubaUdeC  en la categoría Base Tecnológica.

Las dioxinas son contaminantes ambientales que pertenecen a la llamada «docena sucia»: un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Según la Organización Mundial de Salud, OMS, tienen una elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.[1]  Por lo tanto, este sistema de detección de contaminación es de interés para la industria agroalimentaria y entidades fiscalizadoras agrícolas, sanitarias y medioambientales.

El Dr. Sylvain Marcellini explica que, para el Laboratorio, haber ganado el “Desafío High Tech” es un enorme logro y da cuenta que el trabajo realizado va en la dirección correcta. «Soy un convencido de que la ciencia básica de excelencia, sin aplicaciones directas, es un valioso e indispensable sustrato sobre el cual se puede innovar y desarrollar productos y servicios. Por ejemplo, nuestro Biosensor se elaboró gracias a una combinación de conocimientos en control transcripcional, genética, genómica y evolución que manejamos en el LADE, » puntualizó el Dr.

Gastón Otárola es Bioingeniero y Magíster en Bioquímica y Bioinformática de nuestra Facultad. Desde sus estudios de pregrado comenzó a gestarse esta línea de investigación “en ese entonces trabajamos en las herramientas necesarias para llevar a cabo lo que hoy estamos trabajando en el Laboratorio,” explicó Otárola. Ya en el postgrado, la investigación siguió su curso gracias al apoyo de tesis otorgado por Innova Bio Bío y la posterior adjudicación de un fondo de Valorización de Investigación en la Universidad, VIU. Todas estas instancias, dijo el joven investigador, le han ayudado a ampliar sus habilidades tanto dentro como fuera del laboratorio.

En la Etapa 2 del fondo VIU se integra al equipo Héctor Castillo, Biotecnólogo Marino quien también trabaja en LADE y estudia Magíster de Bioquímica y Bioinformática. “Gracias al trabajo del equipo hemos podido optimizar los bioensayos y ahora podemos obtener mejores resultados. Pasamos de una detección que era poco constante a tener ahora un ensayo robusto y altamente confiable que nos permite detectar concentraciones muy bajas,” agregó Otárola.

Los investigadores califican como vital el apoyo obtenido desde IncubaUdeC, desde el año 2012, cuando se postuló esta investigación a Innova Bio Bío. “Siempre tienen una muy buena disposición aunque sean temas que uno normalmente no maneja. Nos han ayudado en las postulaciones, en comprender las lógicas detrás del financiamiento de la investigación científica y también en cómo comunicar y presentar lo que uno hace en otros círculos no necesariamente académicos.”

El Concurso de Innovación Universitaria “Desafío High Tech”, en su tercera versión, comenzó en septiembre  de este año cuando fueron seleccionados 18 proyectos finalistas. En esta etapa, los emprendedores escogidos fueron capacitados en Pitch, Design Thinking, Propiedad Intelectual y transferencia Tecnológica. Todo un programa de enseñanza y aprendizaje sobre competencias relativas al emprendimiento que terminó en la final el pasado 17 de noviembre.[2] En la categoría Base Tecnológica, los jueces deliberaron a favor del trabajo presentado por Otárola, Castillo y Marcellini.

Para el equipo del LADE, este premio es un respaldo, “como sentir una palmada en la espalda, que muestra que lo que uno trabaja ya está resultando y tiene una aplicación real, que no queda solamente expresada en un paper. Nos da a entender que podemos mirar hacia afuera con nuestro trabajo, en otros niveles o espacios, como quizás el emprendimiento y los negocios. Y esto nos da la confianza para seguir avanzando.”

Finalmente, en este mismo camino, de transferencia tecnológica hacia la sociedad, la Plataforma INNBIO identificó este sistema de detección de contaminación como un posible servicio para acompañar en su desarrollo. Por esta razón, Gastón fue invitado a participar en la Comisión de investigadores e investigadoras que participaron en la Feria Biolatam 2015. “Haber ido fue muy útil pues tuve reuniones con empresas muy importantes y también mucha retroalimentación sobre lo que tenemos que mejorar en nuestro trabajo y sobre cuáles son los siguientes pasos que debemos tomar. Aparte, pudimos ampliar nuestra red de contactos,” concluyó Otárola.

Gastón Otárola estableciendo nuevos contactos en Biolatam 2015

Gastón Otárola estableciendo nuevos contactos en Biolatam 2015

Las dioxinas son contaminantes ambientales que pertenecen a la llamada «docena sucia»: un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Según la Organización Mundial de Salud, OMS, tienen una elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo, afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.[1]  Por lo tanto, este sistema de detección de contaminación es de interés para la industria agroalimentaria y entidades fiscalizadoras agrícolas, sanitarias y medioambientales.

El Dr. Sylvain Marcellini explica que, para el Laboratorio, haber ganado el “Desafío High Tech” es un enorme logro y da cuenta que el trabajo realizado va en la dirección correcta. «Soy un convencido de que la ciencia básica de excelencia, sin aplicaciones directas, es un valioso e indispensable sustrato sobre el cual se puede innovar y desarrollar productos y servicios. Por ejemplo, nuestro Biosensor se elaboró gracias a una combinación de conocimientos en control transcripcional, genética, genómica y evolución que manejamos en el LADE, » puntualizó el Dr.

Gastón Otárola es Bioingeniero y Magíster en Bioquímica y Bioinformática de nuestra Facultad. Desde sus estudios de pregrado comenzó a gestarse esta línea de investigación “en ese entonces trabajamos en las herramientas necesarias para llevar a cabo lo que hoy estamos trabajando en el Laboratorio,” explicó Otárola. Ya en el postgrado, la investigación siguió su curso gracias al apoyo de tesis otorgado por Innova Bio Bío y la posterior adjudicación de un fondo de Valorización de Investigación en la Universidad, VIU. Todas estas instancias, dijo el joven investigador, le han ayudado a ampliar sus habilidades tanto dentro como fuera del laboratorio.

En la Etapa 2 del fondo VIU se integra al equipo Héctor Castillo, Biotecnólogo Marino quien también trabaja en LADE y estudia Magíster de Bioquímica y Bioinformática. “Gracias al trabajo del equipo hemos podido optimizar los bioensayos y ahora podemos obtener mejores resultados. Pasamos de una detección que era poco constante a tener ahora un ensayo robusto y altamente confiable que nos permite detectar concentraciones muy bajas,” agregó Otárola.

Los investigadores califican como vital el apoyo obtenido desde IncubaUdeC, desde el año 2012, cuando se postuló esta investigación a Innova Bio Bío. “Siempre tienen una muy buena disposición aunque sean temas que uno normalmente no maneja. Nos han ayudado en las postulaciones, en comprender las lógicas detrás del financiamiento de la investigación científica y también en cómo comunicar y presentar lo que uno hace en otros círculos no necesariamente académicos.”

El Concurso de Innovación Universitaria “Desafío High Tech”, en su tercera versión, comenzó en septiembre  de este año cuando fueron seleccionados 18 proyectos finalistas. En esta etapa, los emprendedores escogidos fueron capacitados en Pitch, Design Thinking, Propiedad Intelectual y transferencia Tecnológica. Todo un programa de enseñanza y aprendizaje sobre competencias relativas al emprendimiento que terminó en la final el pasado 17 de noviembre.[2] En la categoría Base Tecnológica, los jueces deliberaron a favor del trabajo presentado por Otárola, Castillo y Marcellini.

Para el equipo del LADE, este premio es un respaldo, “como sentir una palmada en la espalda, que muestra que lo que uno trabaja ya está resultando y tiene una aplicación real, que no queda solamente expresada en un paper. Nos da a entender que podemos mirar hacia afuera con nuestro trabajo, en otros niveles o espacios, como quizás el emprendimiento y los negocios. Y esto nos da la confianza para seguir avanzando.”

Finalmente, en este mismo camino, de transferencia tecnológica hacia la sociedad, la Plataforma INNBIO identificó este sistema de detección de contaminación como un posible servicio para acompañar en su desarrollo. Por esta razón, Gastón fue invitado a participar en la Comisión de investigadores e investigadoras que participaron en la Feria Biolatam 2015. “Haber ido fue muy útil pues tuve reuniones con empresas muy importantes y también mucha retroalimentación sobre lo que tenemos que mejorar en nuestro trabajo y sobre cuáles son los siguientes pasos que debemos tomar. Aparte, pudimos ampliar nuestra red de contactos,” concluyó Otárola.

Gastón Otárola estableciendo nuevos contactos en Biolatam 2015

Gastón Otárola estableciendo nuevos contactos en Biolatam 2015

[1] Las dioxinas y sus efectos en la salud humana. Mayo 2014 Disponible aquí: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs225/es/

[2] Lea noticia completa en página web IncubaUdeC aquí: http://incubaudec.cl/gran-final-tuvo-concurso-tecnologico-universitario-desafio-high-tech-udec/

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