Opinión: “Pandemia y Salud Mental, una revisita a seis meses del inicio”

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Sentir temor es común en seres vivos con sistemas nerviosos más o menos complejos (ratones, simios, humanos) es una respuesta básica de sobrevivencia, que se produce en nuestro cuerpo cuando nos enfrentamos a una amenaza real o irreal. El temor es una emoción que afecta a todo nuestro cuerpo, genera sentimientos y, en este caso de emergencia sanitaria, causa un fuerte rechazo.

Los primeros hombres y mujeres que deambulaban en los llanos africanos experimentaban el temor al escapar de otros depredadores. Durante la huida, el corazón latía más rápido y fuerte, respiraban más profundo, el aparato digestivo se inhibía, la visión y audición se hacían más agudas, había un estado de vigilia profunda, donde muchos pensamientos inundaban sus mentes mientras escapaban. Todas estas respuestas le permitieron escapar exitosamente. Más tarde, ya relajados, pudieron comer y contemplar toda la belleza de la vida, lo que estimuló a que la raza humana se perpetuara y reprodujera tan exitosamente. Esta emoción de temor es exactamente lo que estamos viviendo hoy día, debido a lo que se inició en un mercado de una ciudad china y que ha avanzado por todo el mundo, que conocemos como pandemia del Covid-19.

Como entendemos que el Covid – 19 está producido por un virus nuevo, desconocido, altamente contagioso, invisible, estamos viviendo bajo un estado de respuesta de lucha o huida, por lo que estamos estresados y nuestro cuerpo sufriendo todos los cambios, que también experimentó nuestro pasado cavernícola. Nuestras vidas han cambiado de manera súbita y completa en los últimos meses, sentimos que hemos perdido el control de nuestras vidas, lo que lleva a conflictos profundos en nuestras mentes y esto nos estresa aún más, por lo que el cerebro pierde el control, y nos lleva a experimentar ansiedad, miedo y posteriormente, terror.

Además de lo anterior, estamos actualmente enfrentados a cambios, como el distanciamiento físico, el aislamiento social y la cuarentena; todas ellas conductas necesarias para reducir la expansión del virus, algo así como sacarle el oxigeno al fuego. Al mismo tiempo que nos cuidamos, debemos ser capaces de adoptar una actitud positiva para romper el ciclo de pensamientos negativos que nos inundan, y que se potencian con preocupaciones de salud, familia, educación, pago de préstamos bancarios, tarjetas de créditos, etc. También debemos organizar nuestras vidas a nuestra nueva rutina, manteniéndonos activos y conectados con la familia y colegas, comiendo y bebiendo, idealmente el líquido claro e insípido, en forma saludable.

Con los cambios en el nivel de actividad, es muy posible que los indicadores de obesidad y alcoholismo hayan aumentado debido a nuestras nuevas rutinas; y aquí está lo paradójico, ya que, aunque no nos afecte el virus, nuestra salud se complicará por otras razones que pudiesen ser aún más graves.

Parto por ideas que escribí hace 6 meses, y ahora hago las correcciones y énfasis necesarios para evaluar si las hipótesis eran correctas o no. Es claro que el teletrabajo no ha sido fácil; ya que no somos muy autorregulados con nuestras obligaciones en materia de generación de productos y somos pésimos siendo nuestros propios jefes. Hemos pasado 6 meses en esto y esta situación anormal de emergencia pudiese durar años, según algunos expertos. Todo dependerá del desarrollo de una vacuna segura y efectiva o de la inmunidad de rebaño, la ultima con un alto costo en vidas. Con esta perspectiva de cronicidad aparecen preguntas como; ¿estarán nuestros trabajos aun disponibles? o ¿seremos necesarios para las actividades que hacíamos antes de este periodo? Eso nos causa pensamientos y emociones cruzadas y más estrés en nuestras mentes, ya exigida al máximo con lo que estamos viviendo.

La vida ya era compleja antes de la pandemia, ¿cómo podremos manejar el trabajo en un estado nuevo de cosas? Es aquí donde es importante contar o formar parte de una red de apoyo de familiares, colegas y amigos que permitan aliviar el peso de lo que estamos viviendo. Por lo mismo, hay que reconocer que estamos muy débiles en la implementación de sistemas de apoyo de profesionales a distancia (telemedicina), que involucre médicos, psicólogos y otros profesionales. No se justifica, con tanta tecnología disponible, no disponer de ellos en este momento tan crítico.

Las tecnologías y el conocimiento serán importantes para salir del momento critico actual. Ya se proyectan que las ganancias de este tipo de negocios se han más que multiplicado, por ejemplo, aquellas de Netflix, Amazon, Down Jones, comercio virtual y de empresas farmacéuticas mundiales que están desarrollando vacunas y medicamentos biológicos. No todas las ganancias están ocurriendo en el extranjero, nuestra industria de salud, a otro orden de magnitud, está muy robusta con el alto costo de los medicamentos. Además, se me viene a la mente algunos artículos recientemente publicados, que presentaban datos indicando que algunos profesionales de la salud privada en Santiago recibían honorarios del orden de los 60 millones de pesos mensuales y, en promedio, 9 millones de pesos y todavía estaban preocupados de ajustes que se les venían. Que pérdida del potencial de la mente humana, que representa, seguramente, un grado de obsesión – compulsión a la ganancia, en el entendido de sentirse incomodos, si la pendiente de las entradas económicas mensuales se aplana un poco.

Es aquí donde quiero detenerme, ya que en estos 6 meses hemos sido muy golpeado por el virus, mostrando nuestras grandes debilidades como país y donde realizo los análisis correspondientes. Inicialmente decía que “la ciencia y tecnología serían fundamentales para neutralizar los efectos directos e indirectos de la pandemia y que debemos entender que necesitamos aumentar el apoyo a estas actividades a largo plazo, para aumentar el conocimiento acerca de esta y otras enfermedades. Sin lugar a duda, la herramienta biotecnológica más valiosa que tenemos hoy día es la reacción de la polimerasa en cadena (PCR), que permite, cuando bien utilizada, diagnosticar y pesquisar el Covid 19. En Concepción, fue el Dr. Juan Olate del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular, el primero en introducir masivamente el concepto y la técnica en estudiantes de pre y postgrado que hoy día la están utilizando. Si todos los chilenos pudiésemos hacernos mañana la PCR con sistemas robóticos de alto rendimiento, y contar con aislamiento y buenas políticas de Salud Pública, el problema estaría terminado en seco y podríamos volver a las actividades cotidianas en 3 semanas más. Sería más barato realizar esto, que estar prolongando el desenlace de la pandemia a un estado de cronicidad por los próximos 2-3 años, o hasta contar con una vacuna ampliamente usada. Para la solución, cada región en Chile debería contar con Centros de Investigación Avanzada, como aquellos con los cuales CORFO-Innova alucinó hace más de 10 años, y que el siguiente gobierno terminó, ya que las políticas son sólo para Santiago.

Existían cinco elementos, que indicaba hace 6 meses y se evidencia también ahora. 1) En Chile, por cada millón de habitantes, teníamos oficialmente cerca de 50 infectados y 0.1 fallecidos y la curva estaba creciendo muy lento y algunos pensábamos que en meses lograríamos la meseta de contagios. Estos índices eran bastante similares a los de Finlandia, lo que era motivo de gran alegría, ya que habíamos crecido como país; sin embargo, era el primer cuarto del partido. Hoy día, con un nuevo Ministro de Salud, el panorama es bastante distinto. Finlandia tiene un poco más de 8.000 (1500/ 1 millón) contagiados totales positivos y 336 muertos (61/1 millón) por Covid. Lamentablemente, Chile tiene hoy más de 425.000 (22.000/1 millón) casos y cerca de 12.000 (609/1 millón) muertos- PCR confirmados. Es decir, 15 y 10 veces más casos que nuestro país ejemplo.

Somos el país con más contagios en el continente, en el lugar decimosegundo en el mundo, y uno de los países con más contagios per cápita en el mundo. El caso de Finlandia es muy interesante; ya que sus indicadores en innovación, tamaño y población; transporte público, participación ciudadana, educación, economía basada en conocimiento, han sido manoseados por nuestros políticos en las 2 últimas décadas, con la idea de parecernos tanto a Finlandia. ¡Hasta mi pelo se me ha estado aclarando, aunque no creo que sea por eso! Esto fue recientemente destacado en un análisis internacional como excepcionalísimo, o “creerse la muerte” en el barrio, algo que nuestros líderes quieren que creamos.

Un factor común de estos líderes es que son políticos mayormente de Santiago y solo han visitado Finlandia en un contexto político-turismo. Si bien el desenlace a 6 meses no es una derrota, es una muestra sobre lo que debemos mejorar, no con políticos de derecha o izquierda, no con un gremio, o sindicato, sino que, con meritocracia, para tener autoridad de conocimiento y no de “amigazgos” de algún tipo, u otro.

2) Hemos aprendido que los síntomas más complicados ocurren en pacientes con otras enfermedades preexistentes, como cardiacas, metabólicas, pulmonares y cáncer. También que el virus afecta el sistema cardiovascular y el nervioso.

3) Un gran porcentaje de contagiados han resultados de individuos básicamente asintomáticos, por lo que el distanciamiento social, el uso de la mascarilla, cuarentenas y cuidados personales son primordiales. Las poblaciones más afectadas son los pobres, económicamente hablando, los afroamericanos y latinos.

4) La densidad de la población e irresponsabilidad social, ahora de los más jóvenes, parecen críticos en el aumento explosivo en clúster. 5) Los problemas económicos y sociales asociados se han convertido en el “talón de Aquiles”, que estará con nosotros por años en el futuro. Aquí todos tendremos que considerar formas para reducir el impacto, especialmente en los más desprotegidos. Todos los ciudadanos de a pie ya somos más pobres.

Las palabras de apoyo; para seguir sobreviviendo mental y corporalmente, es recomendable establecerlas con regularidad en la rutina diaria, el establecimiento de objetivos modestos, dentro de otros más ambiciosos, tomar periodos de descanso, consumir suficiente agua y tomar colaciones de manera ordenada y nutritiva.

Igual que nuestro cuerpo, es fundamental que nuestra mente se mantenga lo más saludable en este periodo, ya que necesitaremos todas sus capacidades cuando este periodo de emergencia termine y necesitemos volver a empujar la máquina de la producción, la economía, la educación, etc. El país y el mundo estarán convulsionados y necesitaremos todo para volver a la normalidad lo antes posible.

Por último, lo básico para una mente sana es, alimentación balanceada y nutritiva, abundante agua, no abuso de sustancias que afecten el cerebro, alcanzar una rutina a la brevedad, descansos cortos durante el día, relajación mental por 5 minutos a media mañana y tarde, higiene de sueño, contar con redes de apoyo efectivas y lo más importante, ser optimista y no pesimista (mirar el vaso mitad lleno). Y que no se le olvide la mascarilla.