Celebración del patrimonio, más allá de un fin de semana al año

Dra. Raquel Montesino
Directora de Extensión y Vinculación con el Medio FCB

Cada año, como institución, celebramos el Día del Patrimonio promovido por el Consejo de Monumentos de nuestro país. En este contexto, durante el último fin de semana de mayo buscamos visibilizar el quehacer histórico de nuestra facultad con el objetivo de rescatar nuestros orígenes. Para muchos, este origen puede trazarse desde el año 1993 con la creación de la Facultad de Ciencias Biológicas como tal, sin embargo, podemos hacer referencia a que este hito ha sido la punta del iceberg de lo más reciente de nuestra historia. Pero, ¿por qué viajar al pasado?, ¿por qué dedicar parte de nuestro tiempo y recursos en indagar y rescatar estos conocimientos que no terminarán en un paper científico? Espero, en parte, que mi punto de vista genere espacio para la reflexión de estos temas que, bajo el polvo, se van guardando en las bodegas de nuestros departamentos y laboratorios.

Lo primero que consideraré es la humildad ganada como el resultado del ejercicio de una mirada histórica. Ser capaces de reconocer que nuestras líneas de investigación, quehacer académico y administración han sido el trabajo de diferentes investigadores, docentes y decanos, nos permite posicionarnos de manera cauta sobre el origen de nuestras costumbres. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿Cuáles fueron los primeros esfuerzos por salir de una zona de confort al comenzar mi línea de investigación? ¿Quién fue el responsable de luchar contra la burocracia de nuestras instituciones, con el objetivo de contratar nuevo personal o adquirir nuevos materiales y equipos de laboratorios en un país donde la ciencia ha estado siempre en déficit? Podemos recordar como Isaac Newton, luego de cambiar la forma en que se comprendía el mundo en el siglo XVIII, comenta lo siguiente: “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes” y en nuestra facultad, ¿quiénes serían estos gigantes desde donde miramos el futuro?

Claros ejemplos de gigantes tenemos en nuestra facultad. Grato es el trabajo que el Dr. Luis Aguayo ha hecho en su libro “Historia de la Fisiología en Concepción, Chile: 100 años. Todo cambia, todo sigue igual”, donde relata los pros y los contras del desarrollo de una disciplina incipiente en Chile, casi al mismo tiempo que la propia Universidad de Concepción luchaba frente a las adversidades de su tiempo para crecer como la primera universidad fuera de Santiago. Sin duda, en este viaje histórico, el Dr. Aguayo nos presenta al investigador Alejandro Lipschütz, quien, llegado desde Letonia en el año 1936, se posiciona como un pionero en el país en el área de investigación de la fisiología y formación de médicos y científicos. Sin embargo, al mismo tiempo que vemos los cimientos de esta área, podemos aprender sobre el dolor y el daño que causó su partida desde Concepción a Santiago, debido a diferencias económicas, administrativas y políticas con la entonces rectoría de la UdeC. ¿Cuántos Alejandro Lipschütz, científicos de escala mundial hemos perdido durante los últimos años por no ser capaces de reconocer visionariamente su trabajo y proyección?

Es aquí, donde nace mi segundo argumento a favor de lo ventajoso y necesario que es revisar de manera permanente nuestra historia y, no solo un fin de semana al año. La manera en que los años y sus experiencias nos permiten aprender de ellos. De manera lógica, el ejercicio de revisar las experiencias de nuestros antecesores tanto positivas como negativas nos permitiría poder estar mejor preparados al momento de tomar decisiones frente a hitos sociales y coyunturales propios de la academia. En esta mirada crítica, ¿cómo podríamos entender nuestra historia como FCB? ¿Cuáles habrán sido los argumentos institucionales que nos llevaron a ser la comunidad que somos hoy en día? En palabras de Enrique Echeverría, periodista de ciencia de nuestra facultad, podemos encontrar el siguiente argumento en la creación de nuestra FCB, separada de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas:

La heterogeneidad de disciplinas que integraron la Facultad de Ciencias Biológicas y de Recursos Naturales constituyó un factor limitante para el desarrollo y progreso de las áreas que la conformaron. Consecuencia lógica de esta unión fue la gran diversidad de las disciplinas que formaron la Facultad,  que no presentaban ninguna afinidad, y que, por el contrario,  perseguían objetivos distintos, con métodos de estudio e investigación muy diferentes. Esta heterogénea conformación constituyó – a juicio de la mayoría de los académicos- no sólo un factor limitante, sino que perturbó el desarrollo y progreso de la Facultad”

De esta manera durante el rectorado del profesor Augusto Parra Muñoz, se produce una separación disciplinaria con la creación de la Facultad de Ciencias Biológicas y la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas.  La división quedó sellada a través del Decreto Nº 92-246 y en él se establece que, según “Lo acordado por el Consejo Académico en sesiones de 13, 20 y 27 de junio de 1991; 11 de julio de 1991 y 30 de enero de 1992, respecto de la necesidad de modificar la actual estructura académica que presentan las Facultades de Ciencias; Ciencias Biológicas y Recursos Naturales, entre otras. Respecto a la división de la entonces Facultad de Ciencias Biológicas y de Recursos Naturales, el Decreto establece que dicha Facultad se divide en dos: 

Facultad de Ciencias Biológicas, que agruparía a los Departamentos de Farmacología, Fisiología, Fisiopatología, Histología, Microbiología y Biología Molecular; y

Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, que incluiría a los Departamentos de Botánica, Zoología y Oceanografía.

Sin duda las líneas de investigación fueron separándose en lo práctico para un mayor desarrollo productivo y de progreso como se planteaba en aquellos años, y la ex Facultad de Ciencias Naturales y Recursos Naturales que albergaba cuatro departamentos provenientes del Instituto de Ciencias Medico Biológicas, tres del Instituto de Biología y uno del Instituto de Antropología fue disgregada en 1993. Sin embargo, en retrospectiva podemos ver como una misma facultad albergaba una riqueza interdisciplinaria en su quehacer que, hoy en día, son tan promovidas por las autoridades. ¿Será acaso que la separación en lo práctico (logístico, académico, económico) nos llevó a separarnos en lo intelectual? ¿Podemos profundizar y especializarnos cada día más como científicos sin dejar de conversar con otras áreas y disciplinas? Estas son las preguntas que nacen al momento de revisar nuestra historia.

Son estas algunas preguntas que podemos tratar de responder como miembros de la FCB, ya seamos docentes, alumnos y/o administrativos. Reflexionar en el camino recorrido, en sus altos y bajos y aprender de qué manera repetir la historia, cuando de experiencias positivas y aprendizajes se trata.