Cuando el bioingeniero FCB, David Peña Riquelme, recibió la noticia de que había sido distinguido con el Premio Universidad de Concepción 2025, la emoción no estuvo marcada únicamente por el reconocimiento académico. También fue un momento para recordar el camino recorrido y a quienes lo acompañaron desde sus primeros años de formación.
El egresado de Bioingeniería de la Facultad de Ciencias Biológicas obtuvo este importante reconocimiento que la Universidad de Concepción entrega cada año a las y los estudiantes con el mejor rendimiento académico de su generación, destacando la excelencia, dedicación y compromiso demostrados durante su paso por la institución.
“Cuando me avisaron que sería beneficiario de este premio sentí una emoción distinta a la que he sentido en otras oportunidades. Por un lado, estuvo la felicidad del reconocimiento, el saber que todo el esfuerzo y los sacrificios tuvieron buenos frutos y, por otro lado, el recuerdo y profundo agradecimiento de los profesores que me han acompañado. Egresé de un liceo municipal con muchas vulnerabilidades, pero ahí hubo profesores que siempre estuvieron comprometidos con mi sueño, consiguiéndome libros, facsímiles y clases en horario extraescolar, así que este reconocimiento me hizo volver también a ese origen”, relató.
Su historia en la Universidad comenzó en 2021, en medio de la pandemia. Como muchos estudiantes de esa generación, debió iniciar su formación de manera remota, enfrentando el desafío de aprender y adaptarse a la vida universitaria sin la experiencia presencial que tradicionalmente marca los primeros años.
A ello se sumaron las exigencias propias de una carrera reconocida por su complejidad académica. Sin embargo, el esfuerzo constante y la convicción de seguir una vocación científica fueron consolidando una trayectoria sobresaliente.
La decana de la Facultad de Ciencias Biológicas, Dra. Soraya Gutiérrez, destacó precisamente la perseverancia que caracteriza al estudiante: “David obtuvo el Premio Universidad este año, fruto de un gran esfuerzo. Ha trabajado duramente durante estos cinco años para mantener un rendimiento académico que hoy le permite optar a este premio. Para nuestros estudiantes, en general, en Bioingeniería, se ve como algo un poco difícil. Tenemos muchas asignaturas que son bastante duras, complejas, difíciles de aprobar. Pero David demuestra que, con empeño, con esfuerzo, con concentración, esto se puede lograr”.
Asimismo, añadió que “es un gran reconocimiento a su trabajo. Es un estudiante bastante completo en cuanto a sus áreas de desarrollo. Un buen ejemplo que seguir por las nuevas generaciones que se incorporan a la carrera”.
Para David, uno de los aspectos más valiosos de su formación fue la posibilidad de aprender directamente de académicos e investigadores especialistas en distintas áreas, una característica que fortaleció su interés por la ciencia y le permitió acercarse tempranamente a la investigación.
“Mi paso por Bioingeniería fue muy enriquecedor y creo que esta experiencia la atesoraré siempre con mucho cariño. Mi honesta sensación al final de todo este recorrido es de satisfacción, feliz por haber crecido tanto como profesional como persona, y poder compartir este logro con mi familia y amigos. En pocas palabras, mi paso por Bioingeniería siempre ha sido una instancia permanente de avanzar en lo que siempre ha sido mi mayor sueño, que es convertirme en científico”, señaló.
Ese sueño continúa hoy en la misma facultad donde realizó su formación de pregrado. Actualmente, David cursa el Doctorado en Ciencias Biológicas área Biología Celular y Molecular, una nueva etapa que proyecta con el mismo entusiasmo que lo llevó a obtener el máximo reconocimiento estudiantil de la Universidad.
Además del honor que representa este premio, el joven investigador espera utilizar el beneficio asociado para seguir fortaleciendo su formación en áreas como análisis estadístico y programación, herramientas que considera fundamentales para su desarrollo científico futuro.
Más que un punto de llegada, el Premio Universidad de Concepción 2025 marca así un nuevo paso en el camino académico de un estudiante que hizo de la perseverancia, la curiosidad y la vocación por la ciencia los pilares de su trayectoria.










